sábado, 31 de julio de 2010

Memorias de una noche de verano...

20:00h. Playa del Carabassi... Playa de arena fina dorada, ventosa y de oleaje moderado, aguas transparentes, playa de algas, ideal para los naturistas, bordeada por pinos, zona ideal para el picnic…

Los últimos rayos de sol desaparecen y los bañistas que han pasado todo el día en el mar ya se van a sus casas. Pero el entorno no se queda vacío, más bien al contrario. Varios coches hacen su aparición programada, aparcando al otro lado de la carretera…Las neveras de mano, sillas y mesas plegables comienzan a proliferar en la zona y con ellas un grupo de jóvenes dispuestos a disfrutar de una cena agradable y de una noche a la luz de la luna…
Montan mesas de ocho a diez personas que se instalan en las arenas de la playa, junto a la orilla…alrededor de varias antorchas de caña fina con combustible de aceite de parafinas… las cuales, cuando no se accidentan… crean un ambiente de bienestar privado que ayudarán a introducirles en la noche… aunque si quieren verse bien las caras acaban recurriendo a los faroles y linternas…sobretodo pensando en el final de la cena, cuando la gente piensa en el Trivial… algo que no suele faltar.

Antes de cenar, se divierten jugando un rato a las palas… (Las chicas juegan peor que los chicos… pero ellas no lo saben) Algo de música suena en el Chiringuito, testigo de tantas historias de verano…

Pelota arriba, pelota abajo, y entre conversación y conversación, pronto se empieza a sudar y, salvo los remolones y los impedidos, los demás insinúan que no vendría mal un baño antes de que empiece a anochecer… Pronto se desnudan hasta quedarse en ropa de baño… y los más atrevidos empiezan inician la carrera fugaz hasta adentrarse mar adentro… El agua está a temperatura ideal y el ambiente es agradable.

Sin pretenderlo, y después de un buen rato en el agua, los chicos empiezan a retarse y poner a prueba su hombría… “A ver quien tiene “ello” a desnudarse y bañarse en bolas…” De momento salen del agua, con el cometido planteado pospuesto para más tarde…y con una sed bestial y ganas de llevarse un bocado a la boca.
De pronto encienden las antorchas… con cuidado de que el aire no las apague… La cena la traen preparada de casa. Bocadillos, tortillas, ensalada de atún con olivas, saladitos, chucherías…mil y una, y sobre todo mucha, mucha cerveza fresca (esta no puede faltar) y refrescos. Pronto empiezan a volar por encima de las mesas, bocaditos salados, vasos de cerveza, todos los alimentos que se han preparado como gesto de compartir de forma muy familiar…

Una cena muy veraniega, que se convierte en un lujo cuando se hace con esas vistas junto a los amigos y la familia. Alguien cuenta un chiste… otro le sigue… “Ese es malo jajaja” Risas, críticas, “Pues ese es peor jajaja…” buen rollo, buen comer, buen beber… Libertad. Es un privilegio tener esto. Es una zona maravillosa, mágica.

La tarde empieza a caer… levemente la noche empieza a encapotar e iluminar con su encantada oscuridad la arena rubia, y fundirse en el entorno mágico creado por los amigos… La luna que ilumina el mar, el sonido de las olas al romper y una suave brisa marina son la combinación perfecta para que la cenas junto a la playa se hayan convertido en una tradición en este grupo de jóvenes al que cada año se une más gente…

Es el momento de pegarse un segundo baño, antes de que se inicie la digestión (según siempre han dicho las madres)… pero las chicas no se animan… no les apetece demasiado. Pronto los chicos comienzan a titubear a ver quién es el valiente que se quita el bañador en la arena y corre desnudo hacia la orilla (total sólo se les iba a ver el culote, jajaja, aunque el mayor problema lo tendrían al salir… evidentemente)

Por supuesto, las chicas se miran unas a otras y se ríen con complicidad mientras dicen “Siempre están igual, mucho hablar y luego hacen lo mismo…” Efectivamente, los chicos acaban rajándose y terminan por quitarse el bañador, pero dentro del agua y comienzan a mostrarlo alegremente invitando a las chicas a que hagan lo mismo… todo un imposible…

Hay hielo, varios refrescos y algunas botellas de ron (antes bebían White Label… pero como en todas las cosas, las modas van cambiando) Al mismo tiempo, alguien del grupo suele llevar pasteles de chocolate y galletas, rico…rico… Es el momento de refrescar el estómago, acompañándolo con unas partidas de trivial…y promesas, proyectos futuros y deseos que no siempre se harán realidad, y casi siempre terminan en… “eso”.

Tras varias partidas de trivial, dos botellas de ron, casi seis horas de reunión… algunos van cayendo en la batalla contra la noche… Se hace dura y el sueño les va apoderando. Poco a poco se acurrucan en sus sillas de playa, tapaditos con sus toallas y dejando que la noche les absorba…

Finalmente surge la voz de alguien sensato que sugiere levantar el campamento e iniciar la retirada… Pronto todos se levantan, visten y empiezan a recoger el campamento… La retirada cuesta… las sillas, mesas, neveras y bolsas, pese a estar vacías pesan más que antes…

Pero los chicos han pasado una noche estupenda… y no hacen más que decir… “esto hay que repetirlo pronto, eh?” Y cada uno en sus respectivos coches toman el camino de vuelta a casa… donde les espera una cama blandita, y al día siguiente, casi seguro que la mayoría no tiene que currar...
No sé si vosotros... los que estáis leyendo esta historia...(que aunque no os lo creáis está basada en hechos reales...) estaríais dispuestos a revivirla, y evitar así que se quede en un mero cuento o anecdota... porque con el paso del tiempo se borran las oportunidades... y hoy día hay que aprovechar cualquier buen momento...
Espero veros pronto... penya... FELIZ VERANO.