Hola.
La verdad, no sé qué es realmente lo que me empuja a escribir estas letras... supongo que detecto algo parecido a "una falta de ilusión"... POBRE BLOG, QUIÉN LO HA VISTO Y QUIEN LO VE...
Estamos en verano, todos buscamos cosas diferentes para hacer, momentos para descansar... árboles que den algo de sombra... con la que está cayendo este verano, jajaja.
Y yo me pregunto... nadie se acuerda de nadie... ni para tomarnos una cerveza... de verdad?
Somos 9 miembros en la penya, ocho de ellos tenemos acceso directo a internet, y por tanto al Blog... sabiendo que es un vehículo de comunicación entre nosostros... pero no lo utilizamos... tampoco el teléfono. ( Yo me incluyo, por supuesto)
Tal vez soy yo el que le gustaría que hubiera algo más de implicación en el mismo, son cinco minutos al día... o a la semana... pero no al mes... o al año... o nunca
En fin, solo quería saludaros, deciros que yo voy a continuar utilizándolo, porque me gusta participar en "nuestras cosas"... aunque sea contando chistes malos.
Hace unos días que mi gran amigo y compañero de colegio, Fran ha cerrado su blog... y la vedad es que me ha dado mucha pena. Podéis consultarlo si queréis... era muy interesante... él lo hacía interesante.
http://fran-troya.blogspot.com/
En fin. Me gustaría poder saber como os va, y pienso que el blog es un medio interesante.
Feliz Fin de Verano, apanyeiros.
sábado, 28 de agosto de 2010
sábado, 21 de agosto de 2010
Un "kit-kat" en el veranito...pára reirnos un pokito!!
Moisés, Jesús y un viejito se encontraban en el cielo...
Moisés, Jesús y un viejito decidieron disputar un juego de golf. Antes del partido, el campo se llenó de fanáticos especialmente en el hoyo considerado como el más difícil porque tenía un lago en el medio.
Moisés tiró primero.
La pelota salió disparada, cayó en el medio del lago y se hundió. Moisés caminó hasta el borde, alzó su palo, hizo que se abrieran las aguas, bajó caminando hasta donde estaba la pelota y, de un golpe, la sacó del fondo.
Con sólo otro golpe, la metió en el hoyo, y la gente aplaudió emocionada.
Luego fue el turno de Jesús.
La pelota salió igualmente disparada e, igualmente, fue derecho al lago pero, de repente, se detuvo y quedó suspendida a escasos centímetros de la superficie. Jesús caminó, entonces, sobre las aguas y, con un golpe preciso, mandó la pelota directamente al hoyo.
La ovación de la gente fue ensordecedora.
Por último, le tocó el turno al viejito.
La pelota, una vez más, cayó en el lago y se hundió. El público hizo un respetuoso silencio preguntándose qué podría hacer el pobre viejo. De pronto, del agua saltó un pez con la pelota en la boca y, justo en ese momento, pasó un águila que lo pescó al vuelo. El águila se alejó volando por el límpido cielo llevando al pez en su pico, mientras éste sostenía aún la pelota. Entonces, como salida de la nada, apareció una nube negra y, de ella, brotó un rayo que, pegando certeramente en la cabeza del águila, la hizo caer. En su descenso, el ave soltó al pez, el pez soltó la pelota y ésta cayó exactamente en el hoyo. Primero se hizo un silencio dramático y, luego, la gente, enloquecida, irrumpió en cerrado aplauso para el viejito.
Jesús se acercó entonces al viejito, que sonreía tímidamente, y le dijo:
Papá...... ¡déjate de joder!!!
Moisés, Jesús y un viejito decidieron disputar un juego de golf. Antes del partido, el campo se llenó de fanáticos especialmente en el hoyo considerado como el más difícil porque tenía un lago en el medio.
Moisés tiró primero.
La pelota salió disparada, cayó en el medio del lago y se hundió. Moisés caminó hasta el borde, alzó su palo, hizo que se abrieran las aguas, bajó caminando hasta donde estaba la pelota y, de un golpe, la sacó del fondo.
Con sólo otro golpe, la metió en el hoyo, y la gente aplaudió emocionada.
Luego fue el turno de Jesús.
La pelota salió igualmente disparada e, igualmente, fue derecho al lago pero, de repente, se detuvo y quedó suspendida a escasos centímetros de la superficie. Jesús caminó, entonces, sobre las aguas y, con un golpe preciso, mandó la pelota directamente al hoyo.
La ovación de la gente fue ensordecedora.
Por último, le tocó el turno al viejito.
La pelota, una vez más, cayó en el lago y se hundió. El público hizo un respetuoso silencio preguntándose qué podría hacer el pobre viejo. De pronto, del agua saltó un pez con la pelota en la boca y, justo en ese momento, pasó un águila que lo pescó al vuelo. El águila se alejó volando por el límpido cielo llevando al pez en su pico, mientras éste sostenía aún la pelota. Entonces, como salida de la nada, apareció una nube negra y, de ella, brotó un rayo que, pegando certeramente en la cabeza del águila, la hizo caer. En su descenso, el ave soltó al pez, el pez soltó la pelota y ésta cayó exactamente en el hoyo. Primero se hizo un silencio dramático y, luego, la gente, enloquecida, irrumpió en cerrado aplauso para el viejito.
Jesús se acercó entonces al viejito, que sonreía tímidamente, y le dijo:
Papá...... ¡déjate de joder!!!
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